Ya no quiero que llegue el fin de semana, cuando anteriormente mi cuerpo y mente estaban deseando que llegaran esos días, para ver a mis amigos, salir a tomar algo, y porque no, estar a gusto con mi familia.
Pero ahora no es así, ahora es todo lo contrario, anhelo que llegue un lunes y que un jueves no termine jamás... el porque es muy simple, la vida universitaria es lo mejor para aprender a desenvolverte por la vida, para conocer gente nueva que puede llegar a merecer la pena, más que alguien que ya conoces de mucho, que es de tu pueblo y que te ha prometido cosas y has pasado buenos momentos... pero a la hora de la verdad, cuando los necesitas no están, o símplemente te dan una puta patada en el boca.
Ahora solo deseo que llegue el lunes, ir a clases, hacer mi vida independiente, estar con mis compañeros de clase, pasar un buen rato con ellos y salir; también para ver a esa persona que me roba una sonrisita cada día y que eso para mí significa mucho, charlar, ir juntos a clases, salir a fumarnos un cigarrillo, compartir momentos de clase en general. Esta sensación me satisface, me hace sentir bien y feliz los días que transcurren de lunes a jueves, me hace olvidar antiguos momentos, sentimientos, y malos rollos...
Pero ya cuando llega en fin de semana me invade una sensación de desesperación, mal estar, infelicidad... necesito volver a recibir y dar lo que hace un tiempo era, quiero volver a tener buenos momentos como antes con mi gente, espero estar bien en todos los sentidos y volver a estar a gusto cuando estoy en mi casa.
Ya para terminar, agradezco a esa persona que he conocido que me ayuda a estar feliz y que me saca una sonrisa tonta cada día, parecía que fuera imposible que nadie volviera a conseguir sacarme una sonrisa y sonrojar mis pómulos, pero he encontrado a alguien así, y en tan poco tiempo y me gustaría que mi sentimiento fuera mutuo, y llegue a pasar algo bonito.
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